Sequías que impresionan

Publicado por  | Last updated Jul, 03 2013
Durante los últimos años el Calentamiento Global y El Niño han desestabilizado el clima en varias partes del planeta, trayendo consigo lluvias intensas que provocan estragos e inundaciones y/o extensas sequías que impiden el abastecimiento de las necesidades de los animales, las plantas y los humanos.
Desde la aparición de dichos fenómenos, estas sequías prolongadas han afectando grandemente el sector agrícola, perjudicando directamente a la población, ya que se traduce en falta de alimento y escasez del vital liquido: ¡Agua!
A falta de agua, se generan hambrunas, deshidratación, enfermedades, migraciones, pérdidas económicas y crisis energéticas, que pueden paralizar las actividades de una nación, incluso exterminar por completo la vida de todo ser vivo, como ocurrió hace miles de años atrás a civilizaciones antiguas.

Sequías que acabaron con civilizaciones

Arqueólogos, climatólogos y paleontólogos, aseguran que la desaparición de muchas civilizaciones antiguas se debe precisamente a condiciones de poca humedad. Entre estas: la Cultura Chavin, la Dinastía Naylamp, la Cultura Lambayeque y los Mayas.
Se cree que estos últimos desaparecieron tras ocurrir una profunda sequía que originaron ellos mismos como consecuencia de la deforestación que provocaron para procurarse tierras de cultivo y para obtener materiales de contrucción. Así lo afirma la Nasa en su artículo: La caída de los mayas: Ellos mismos la ocasionaron.

Sequías históricas

Muchos manuscritos antiguos también relatan épocas de terribles sequías, como la que ocurrió en Libia hace miles de años, cuando esta zona quedó convertida en un desierto. Una inscripción encontrada en el sitio arqueológico conocido como Medinet-Habú describe la sequía ocurrida en esa zona, de la siguiente manera "Una terrible antorcha lanzó grandes llamaradas desde lo más alto del cielo como para consumir sus almas y destruir a toda la raza de su país. El calor consume su país como si estuviera en un horno. Sus huesos se queman y sus miembros se asan. El calor los abrasa como el fuego de un horno".
Igualmente, en la Biblia se hace mención a grandes sequías que provocaron hambrunas entre el pueblo de Israel, por ejemplo, en el Libro de Jeremías se encuentra el siguiente fragmento que reseña un tiempo de sequedad vivido por este pueblo: "Los nobles enviaron sus criados al agua, vinieron a las lagunas y no hallaron agua; volvieron con sus vasijas vacías; se avergonzaron, se confundieron, y cubrieron sus cabezas (...) Porque se resquebrajó la tierra por no haber llovido en el país (...)".
A través de la historia de la humanidad, muchos cronistas dejaron plasmado en sus escritos relatos que describen situaciones similares. Entre estos, Abd al-Latif, un reconocido científico e historiador, oriundo de Bagdad, quien presenció la gran hambruna que se produjo en Egipto como consecuencia de una sequía que afectó el río Nilo.

Hambrunas en Egipto

Según Abd al-Latif, hacia el año 1200 en Egipto, el río Nilo no alcanzó el nivel mínimo de crecimiento para abastecer las necesidades de este pueblo, el cual dependía grandemente de la crecida del río para el riego de sus cultivos.
Sin embargo, aunque el río Nilo no logró los signos habituales de crecida a fines de junio de ese año, lo peor ocurrió meses después, cuando los egipcios comenzaron a notar que las aguas del Nilo tenían un matiz verdusco y un olor fétido, que al hervirse no mejoraba ni cambiaba su olor ni su sabor. Fenómeno, que Latif atribuyó a la falta de lluvias en las fuentes del río.
Como consecuencia de este fenómeno, los cultivos quedaron convertidos en un campo reseco y la falta de agua apta para el consumo humano y la escasez de alimento, obligó a multitudes a emigrar hacia las ciudades de Misr y El Cairo, lugares donde sólo consiguieron un hambre espantosa y una mortandad tremenda.
El cronista señala que aguijoneados por el hambre, los egipcios comenzaron a comer todo tipo de carroña, perros e incluso heces de animales, situación que terminó en un período de canibalismo que afectó todos los niveles de la sociedad, donde no sólo se raptaban a niños y adultos para comerlos, sino que se extraían cadáveres de las tumbas en busca de alimento.
De acuerdo al historiador, el número de muertos diarios en El Cairo ascendió entre 100 a 500 cadáveres por día, mientras que en Misr el número de muertos era incalculable. Dicha tragedia se extendió durante un lapso aproximado de dos años, tiempo durante el cual, según Latif, el hambre, la peste y el canibalismo se cobraron la vida de millares de egipcios.

Comments

Popular posts from this blog

Una mansión construida para albergar espíritus

Depositarán urnas funerarias biodegradables en el mar

La ONU discute sobre el cambio climático