Una mansión construida para albergar espíritus
La Casa Winchester o The Winchester Mistery House, como se le conoce en inglés, es una mansión de estilo victoriano que nos relata la historia de una vivienda construida como monumento a los muertos. Esta residencia encantada donde vivió Sarah Pardee, constituye uno de los primeros destinos turísticos de San José, California, Estados Unidos.
Llena de laberintos extravagantes, pasadizos secretos y de un lujo excéntrico, esta casa nos narra la trágica vida de una mujer que tras perder a su única hija y su joven esposo, se dedicó a construir día y noche esta mansión hasta el día de su muerte.
Inicios de la historia
Según Troy Taylor, en su libro The Haunting of America, en 1839 New Haven, Connecticut, Leonard y Sarah Pardee tuvieron una hermosa hija, la cual llamaron igual a su madre, Sarah Pardee. La niña creció y pronto se convirtió en la reina de la ciudad por su gran belleza y personalidad.
A pesar de sólo medir 4 pies y 10 pulgadas, Sarah era una mujer conocida por sus habilidades musicales, por su fluidez en varios idiomas y por una personalidad extraordinaria que compensaba su tamaño.
Al mismo tiempo que nació Sarah, en New Haven otra familia prominente de la época, dio a luz a William Wirt Winchester, hijo de Oliver Winchester un fabricante de camisas y dueño de la compañía Winchester Repeating Arms, una empresa que desarrolló el rifle de repetición conocido como Henry, una pistola fácil de cargar y disparar rápidamente y que fue utilizada por las tropas del Norte en la Guerra Civil.
La tragedia llega a la vida de los Winchester
Hacia 1862, Sarah Pardee y William Winchester contraen matrimonio, cuatro años después tienen a su primera y única hija llamada Annie Pardee Winchester, quien al poco tiempo muere a causa de una enfermedad conocida como marasmo, un tipo de desnutrición por defecto que se caracteriza por una deficiencia calórica y energética. Esta desgracia dejó a Sarah al borde de la locura durante varios años.
Después de haber superado esta pérdida, Sarah se enfrenta nuevamente a otro infortunio, una tuberculosis pulmonar acaba con la vida de su esposo, quien para ese entonces ya era el heredero del imperio Winchester.
Una viuda millonaria
Sarah hereda 20 millones de dólares, una cifra extraordinaria para esa época, además de recibir casi el 50% de las ganancias producidas por la compañía de rifles Winchester, las cuales le dejaban un dividendo de casi 1.000 dólares diarios. Dinero que para ese entonces estaba exento de impuestos.
Sin embargo, toda esa fortuna no podía aliviar el gran dolor que sentía Sarah por la muerte de su esposo e hija. Sintiéndose totalmente desconsolada una amiga le sugiere que acuda a un medium espiritista.
Una maldición familiar
Durante la sesión espiritista la médium le asegura a Sarah que su marido estaba allí y le proporciona la descripción completa y detallada de William. Según la leyenda, la médium le dice que su esposo le manifiesta que su muerte y la de su hija se deben a una maldición que se cierne como resultado de la terrible arma Winchester creada por su familia, armas que causaron la muerte de miles de personas cuyos espíritus buscaban la venganza.
Para evitar su propia muerte Sarah debía vender su casa en New Haven y construir una para los espíritus caídos por las armas Winchester en el oeste del país. Pero existía otra maldición peor, nunca podría dejar de construir esa casa, porque el día que lo hiciera moriría.
Así fue como poco tiempo después Sarah vende su propiedad y se muda al valle de Santa Clara en 1884, comprando una casa de 6 habitaciones y 162 hectáreas que estaba en plena construcción.
Una mansión llena de lujos
Sarah contrato a los mejores trabajadores, carpinteros y artesanos de la época y comenzó la construcción de esta mansión que duró alrededor de 38 años. Edificación hecha día y noche sin parar hasta obtener esta magnífica residencia que posee más de 160 habitaciones, innumerables escaleras y pasillos, 3 ascensores, diferentes salones y 47 chimeneas.
Esta casa también cuenta con una docena de rarezas como escaleras que no conducen a ningún lugar, armarios que se abren y que poseen sólo una pared en blanco, pasillos de doble vuelta y puertas que se abren hacia un precipicio, entre otras. Excentricidades que según algunos era para confundir a los espíritus.
Adornada con los mejores muebles que el dinero pudiera comprar, de candelabros de oro y plata, ventanas de cristal, puertas de bronce, bañeras suizas y pisos de caoba. Esta mansión nos hace entrever que la señora Winchester apreciaba la belleza y poseía gusto por lo exquisito.
La fachada externa de esta mansión fue edificada con un estilo victoriano, con detalles como cúpulas, cornisas, balcones y torres que le dan la apariencia de un castillo.
Un casa encantada
Otro de los aspectos que intriga de esta mansión es la utilización del número 13. Casi todas las ventanas poseen 13 hojas de vidrio, algunas de las habitaciones 13 ventanas, los pisos de madera contienen 13 secciones, las paredes 13 paneles, el efecto invernadero 13 cúpulas y la mayoría de las escaleras 13 pasos. Aunque esto parezca una locura, para Sarah era una manera de controlar a los espíritus con malos propósitos.
Decenas de psíquicos hoy día aseguran que se pueden percibir el fantasma de Sarah Winchester y de otros espíritus, pero si realmente la mansión está encantada o no, es una decisión que usted tendrá que tomar por usted mismo si la visita en alguna oportunidad.
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