Sequías en Estados Unidos

Publicado por  | Last updated Jul, 03 2013
A finales del siglo XIII una larga sequía devasta las tierras de los Anasazi, antepasados precolombinos de los actuales pueblos indígenas del suroeste de Estados Unidos. Aunque las tierras donde estos indios habitaban eran áridas de por sí, la falta de lluvia y la erosión del suelo, los obligó a emigrar a otras tierras, después de años de haberse establecido en la meseta del Colorado.
Fuertes cambios en el clima y fluctuaciones en la precipitación pluvial, fueron las principales causas de esta inexorable migración, donde ni las danzas ceremoniales para invocar la lluvia, lograron salvar el maíz marchito por el flagelo implacable del sol.

Tierras convertidas en un erial

Hacia el año de 1932, un cielo azul brillante, sin nubes y con un sol que quema, anuncia la llegada de otro tiempo de calor y sequedad. Las praderas de Oklahoma se marchitan y sus tierras quedaron convertidas en polvo.
Una sequía asuela nuevamente las tierras estadounidenses, acompañada por ventiscas que forman cúmulos de polvo de hasta 9 metros de altura, provocando la ruina de cultivos, la asfixia de animales y una epidemia de enfermedades respiratorias, entre las que se destacan: bronquitis, irritación de la garganta y pulmonía.
Las consecuencias económicas fueron aún peores que las mismas enfermedades, al perderse la cosecha muchos agricultores no pudieron pagar sus préstamos, muchas pequeñas empresas cerraron y varios bancos se fueron a pique. Se calcula que tres millones de habitantes perdieron sus granjas y más de medio millón de personas emigraron al oeste del país, especialmente a California.
Las ventiscas negras, conocidas en ingles como "Dust Bowl", fueron provocadas por las condiciones persistentes de la sequía, donde el suelo despojado de humedad, era levantado por el viento en grandes nubes de polvo y arena tan espesas que oscurecían el cielo por varios días.
Este fenómeno ocurrido durante los años 30 y considerado uno de los peores desastres ecológicos del siglo XX, se prolongó durante 7 años, afectando a las llanuras y praderas que se extienden desde el Golfo de México hasta Canadá. La zona más afligida por la sequía en Estados Unidos abarcó 39 millones de hectáreas que incluyeron el suroeste de Colorado, el noreste de Nuevo México, el oeste de Kansas y los estados de Texas y Oklahoma.

Tres años de intensa sequía

A finales de los años 80 (1987 - 1989) otra sequía afecta el 36% de los Estados Unidos. Aunque comparándola con la sequía "Dust Bowl" (70%), pareciera no ser significativa, resultó ser la más costosa en la historia de este país, arrojando pérdidas de 39 millones de dólares en una combinación que incluye daños a la agricultura, al agua, la energía y a los ecosistemas.
La sequía abarcó la costa oeste y noroeste de Estados Unidos, afectando las grandes planicies, y provocando olas de calor que desencadenaron en grandes incendios forestales, entre estos, uno originado en el parque nacional Yellowstone, el cual es considerado por historiadores como un desastre de magnitud catastrófica.

El calor y la sequía afectan la franja sur del país

Otra de las grandes sequías producidas en tierra estadounidense ocurrió a mediados del año 2006, donde la franja sur del país y el norte de las planicies de Dakota, Minesota, Montana y Wisconsin, fueron afectadas por temperaturas que ascendían los 38 grados centígrados. Temperaturas que secaron pequeños estanques presentes en las granjas, dejando al descubierto un polvo alcalino residual que era levantado fácilmente por el viento.
No solamente partes importante de los cultivos de trigo, cebada y avena, fueron afectados durante este tiempo, sino también el rubro de la ganadería, ya que muchos dueños se vieron obligados a subastar el ganado para evitar grandes perdidas económicas. Se calcula que entre mayo, junio y julio de ese año, se vendieron aproximadamente más de 27.000, cabezas de ganado, una cantidad bastante considerable si se compara con el año anterior a la sequía, donde sólo se vendieron 3,800 cabezas.

Disminuyen las aguas en lagos y ríos

En el 2007, varios meses con poca lluvia amenazaron de nuevo siete estados del país. Según el Centro de Datos sobre el Clima, el 43% de Estados Unidos se vio afectado por una sequía extrema o moderada que causó las disminución de las aguas en los lagos Lanier, Okeechobee, y Falls, así como la disminución del cauce del río Colorado.
Igualmente, en el 2009, tras tres años consecutivos de sequía, el gobernador Arnold Schwarzenegger declara en emergencia hídrica el estado de California, decretando medidas de racionamiento de agua trás encontrar las reservas de agua de este estado, en el nivel hídrico más bajo de la historia.

Sequías son consecuencia del calentamiento global

Las recurrentes sequías en este país, durante los últimos años se le han adjudicado al calentamiento global, fenómeno que está afectando gran parte del planeta. Según, el premio Nobel de Física Steven Chu, quien estudia el uso de las tecnologías para paliar los efectos del calentamiento global, la sequía está aquí para quedarse y provocará no sólo la subida del nivel del mar, sino un enfrentamiento a todos los niveles humanos por el control del preciado recurso: ¡Agua!

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