Cambio climático en la Península Ibérica
Según el informe "Clima en España: pasado, presente y futuro" de la red temática CLIVAR, la Península Ibérica ha registrado un aumento progresivo de la temperatura de 0.5º C durante los últimos 30 años, es decir, un 50% más que el Hemisferio Norte y casi el triple de la media global. Aunque este incremento de la temperatura suele presentarse en todas las estaciones del año, en primavera y verano se pronuncia mayormente.
Mientras la temperatura va en subida, la precipitación ha disminuido de forma considerable. Datos recolectados en este informe concluyen que la década que está a punto de concluir registra la precipitación anual más baja desde 1950.
Temperatura del mar
Por su parte, la temperatura superficial del mar, también presenta una pequeña elevación en sus valores, estimada en 0.12º C para el sector sudoeste y 0.35º C para el sector noroccidental.
Aspectos relacionados con el aumento del nivel del mar y el incremento de los niveles de salinidad también fueron analizados en este informe. Concluyendo que según los mareógrafos las costas Atlánticas registran un aumento de 2mm/año durante la segunda mitad del siglo XX, lo contrario a las costas Mediterráneas, donde las tendencias han sido menores. Científicos creen que el aumento continuo de la salinidad ha contrarrestado en parte el aumento del nivel del mar.
Este informe elaborado por más de 120 científicos españoles señala que de no limitarse la emisión de gases de efecto invernadero, se prevé que para el año 2070, el aumento de la temperatura media estacional de la Península Ibérica suba a 6 grados para el verano y entre 2 y 3 grados centígrados para el invierno.
El cambio climático afectará duramente la Península Ibérica
Para el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), la región del sur de Europa es sumamente vulnerable. Se cree que esta zona será afectada por el aumento de fenómenos extremos, como, por ejemplo: incremento en la temperatura, disminución de la precipitación, lluvias torrenciales o sequías extremas y pérdida de la biodiversidad, entre otros.
Dada a esta situación, expertos tratan de analizar no sólo los cambios futuros del climaen esa región, sino cambios climáticos pasados que tuvieron un impacto directo sobre comunidades humanas y que provocaron migraciones o el colapso de algunas civilizaciones en la Península Ibérica.
Condiciones climáticas durante el LGM y el Holoceno
Las temperaturas superficiales del Mediterráneo durante el Último Máximo Glacial (LGM, por sus siglas en inglés) fueron de unos 12.7º C, es decir 6º más fríos que en la actualidad. Sin embargo, se cree que las condiciones climáticas más extremas se alcanzaron durante los eventos Heinrich.
Los eventos Heinrich (HE2), es decir, el último período glacial o "edad de hielo" fueron analizados por primera vez por el geólogo marino Hartmut Heinrich. Se cree que en este período grandes icebergs se desprendieron de los glaciares y atravesaron el Atlántico Norte.
La fusión de estos bloques de hielo significaron enormes cantidades de agua dulce que pudieron haber alterado los patrones termohalina, es decir los patrones de circulación de aguas profundas del océano. Científicos piensan que posiblemente estas condiciones impulsaron la densidad en la circulación de las aguas oceánicas.
Deglaciación
El informe señala que durante los HEs, la deglaciación produjo un calentamiento e incremento de la humedad generalizado, aunque con intensidades y ritmos diferentes a lo largo de la Península Ibérica. En el contexto marino, por ejemplo el calentamiento asociado a la última deglaciación fue del orden de 5ºC en las aguas superficiales del margen atlántico peninsular, 8ºC en las aguas superficiales del Mar de Alborán, 4ºC en aguas intermedias del Atlántico Norte y 2ºC en aguas profundas atlánticas.
Es importante remarcar que el inicio del calentamiento en la Península Ibérica (PI) asociado a la última deglaciación se produjo hace unos 15.5 Ka BP, en paralelo al calentamiento detectado en Groenlandia y en otros registros del Atlántico Norte.
Holoceno
Diferentes registros marinos y terrestres sugieren que también durante el período conocido como Holoceno, se registraron grandes cambios hidrológicos en varias regiones del planeta, principalmente asociados a cambios en la dinámica de los monzones. Estos cambios en la intensidad de aportes fluviales, marcaron un período de transición hacia condiciones de más aridez que alcanzaron su máxima expresión en el sur de la península entre 4.5 a 2.8 millones de años antes del momento actual (Ka BP).
Finalmente, el informe señala que tanto "la Península Ibérica como el Mediterráneo Occidental, se vieron intensamente afectados por cambios climáticos pasados de carácter rápido (pocos centenares de años) siguiendo los patrones de variabilidad típicos del Atlántico Norte, que fueron particularmente intensos durante el último período glacial. Esto pone de manifiesto la fuerte conexión climática de estas dos regiones, conexión que se produjo tanto por vía oceánica, a través del desplazamiento de frentes oceánicos en el Atlántico y el intercambio de aguas por el estrecho de Gibraltar, como por vía atmosférica, particularmente a través de vientos".
Se puede concluir que los HEs fueron los períodos climáticos más extremos en términos de frío y aridez, más incluso que el Último Máximo Glacial.
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